Dentro de un rato nos sentaremos a la mesa a celebrar la Nochevieja del 2021. Lo cual -más allá de la omnipresente sombra del coronavirus- me lleva a pensar que han pasado nueve años desde la última entrada de este blog. Sí, está claro que no le he dedicado mucho tiempo. ¿Conseguirá colarse esta vez entre mis propósitos de año nuevo? Lo veo difícil. Cuanto más viejos nos hacemos, menos parece cundirnos el tiempo. Por lo menos, a mí. Da la impresión de que la vida se acelera y que justo nos viene para mantener el ritmo. A veces, parece incluso que la veamos pasar desde la cuneta... Pero estas reflexiones de chichinabo no pretenden ser un bálsamo de autocompasión, no. Porque aquí a lo que se viene es a hablar de los Rainbow Warriors ¿no? Por eso, lo que busco es hacernos pensar sobre los dos últimos intentos de partida, abortados por bajas sobrevenidas en el último momento...
Por tanto, a mi juicio, se impone un cambio de paradigma. Aunque supongo que cada uno tendréis una idea distinta de lo que eso puede significar, espero poder llevarlo a cabo este nuevo año que comienza. ¿Creéis que será posible?
Tienes razón. Estoy haciendo gestos de desaprobación, hace mucho que nos conocemos... por eso mismo puede que me resista a perder esos últimos retazos de la juventud y,tienes razón, de ese tiempo que corre muy rápido. Yo asumiré lo que se decida pero espero poder evitarlo. Feliz año, espero que nos veamos pronto. Un fuerte abrazo.
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